Con 35 años, Josep Soro representa a una nueva generación de agricultores que ha decidido apostar por el campo y por el futuro de la Cooperativa de Gandesa. Hablamos con él sobre el relevo generacional, el orgullo de ser agricultor, el inconformismo y la pasión por una tierra que forma parte de su vida desde que era un niño.
¿Desde cuándo recuerdas ir a la viña?
Diría que desde que tengo memoria. Desde los cuatro años, más o menos.
¿Desde cuándo cultiva vuestra familia estas tierras y qué significan para ti?
Llevamos cultivando estas tierras desde hace muchos años. Exactamente no sabría decir cuánto, pero algunas llevan más de cien años en la familia. Otras las hemos ido comprando con el paso del tiempo y también las hemos cultivado.
Para mí significan esfuerzo y orgullo: saber que estás continuando la historia de tu familia y, sobre todo, la pasión por hacer aquello que te gusta a ti y a los tuyos.
¿Has pensado alguna vez en dejar el campo? ¿Cuándo tomaste la decisión de quedarte? ¿Por qué? ¿Ha sido una de las decisiones más difíciles de tu vida?
Estudié un grado superior y empecé a trabajar, pero los fines de semana y todas las horas que podíamos, mi hermano y yo seguíamos cultivando. Hace seis años tomé la decisión de dedicarme profesionalmente a ello.
También hay que decir que, con la COVID y las guerras, los costes han subido mucho y cada día es más difícil, porque el precio de la uva no sube. Siempre hay una parte de ti que piensa en decir "hasta aquí", pero creo que el amor por lo que haces te hace más fuerte y seguir adelante. Esperamos poder continuar muchos años, aunque haya momentos difíciles.
¿Qué significa para ti ser socio de la Cooperativa de Gandesa? ¿Qué piensas de quienes os precedieron?
Ser socio de la cooperativa es un orgullo para mí. Saber que formas parte de una entidad con más de cien años de historia, fundada con sudor y lágrimas. Formas parte del pasado de tus bisabuelos y llevas historia con tu número de socio.
Creo que cada socio siente la cooperativa como su casa y eso es, básicamente, lo que es: nuestra casa. Espero que pueda seguir siéndolo para todos.
¿Qué significa para ti hacer las cosas bien en el viñedo? ¿Cómo definirías el inconformismo?
Hacer las cosas bien es la clave. Siempre quieres hacerlo todo perfecto. También hay que decir que, a veces, no tienes más tiempo y no llegas, o el clima te juega una mala pasada, pero siempre intentas hacerlo de la mejor manera posible.
El inconformismo, para mí, es ir a contracorriente. Si haces lo mismo que hacen los demás, nunca serás mejor. Ser inconformista significa querer mejorar lo que ya tienes o encontrar aquello que todavía te falta.
¿Qué te enseñaron tus padres o tus abuelos sobre este oficio que todavía aplicas hoy?
Mi padre, mis abuelos y, sobre todo, mi hermano me lo han enseñado todo. Todo lo que sé es gracias a ellos. Sin ellos no sería quien soy. Solo puedo darles las gracias.
¿Qué sacrificios hay durante el año para llegar a una buena vendimia? ¿Cuál es el momento del año que más disfrutas trabajando en el viñedo y por qué?
Hay muchos sacrificios. Desde que empieza a brotar la nueva cosecha ya estás sufriendo. Siempre pendiente del tiempo: si lloverá o no, si caerá granizo, si la floración irá bien o no...
Disfruto mucho de la época de la vendimia. Cuando recoges el fruto siempre estás contento, si todo va bien, claro. Pero la poda de invierno me gusta muchísimo. Saber que podas para volver a empezar me encanta.
¿Qué es lo que más orgullo te produce de tu trabajo?
Creo que, en los tiempos que corren, para una persona joven ser agricultor autónomo es muy duro. La mentalidad de la gente ha cambiado mucho respecto a años atrás. Tienes que tener las cosas muy claras y estar dispuesto a sufrir.
Creo que las nuevas generaciones cada vez están menos dispuestas a dar ese paso, y poder decir "soy agricultor" con orgullo es lo que mejor me hace sentir de mi trabajo.
¿Cuál es la lección más importante que te ha enseñado la tierra?
Uf... Es una pregunta difícil. Pero diría que una de las lecciones más importantes, también para vivir y estar bien mentalmente, es que, por muy bien que hagas las cosas, hay cosas que no dependen de ti y que no puedes evitar.
La tierra te enseña muchísimo eso y te hace más fuerte.
¿Qué no estarías dispuesto a hacer nunca, aunque te permitiera producir o vender más?
Cualquier cosa que pudiera perjudicar a otro agricultor. No estaría dispuesto a ganar más haciendo que otro perdiera.
¿Qué te gustaría que sintiera una persona cuando abre una botella de la Cooperativa de Gandesa?
Me gustaría que pudiera entender la pasión y el esfuerzo que pone cada agricultor, la entrega y la dedicación que hay en la bodega; que percibiera la historia de la cooperativa y que, al probar el vino, sintiera el aroma de nuestra tierra.
Y, sobre todo, que esa botella le hiciera feliz y disfrutar.
¿Qué le dirías a un joven que duda si tomar el relevo de su familia?
Que se lo piense muy bien, porque fácil no va a ser. Pero ser tu propio jefe y dedicarte a lo que te gusta, a veces, no tiene precio. La libertad del campo y la naturaleza, si te gustan, son magníficas.
¿Qué ha significado para ti quedarte en Gandesa y no irte a vivir a una gran ciudad? ¿Qué significa un pueblo para ti?
Gandesa es vida. No me gustan nada las ciudades; me estresan muchísimo. Poder salir de casa, dar cuatro pasos y estar en el campo, rodeado de viñas y olivos... La naturaleza te aporta muchísimo.
Gandesa es tranquila y tenemos casi de todo. Aunque estemos en un rincón de Cataluña, es nuestro rincón de paz y felicidad. No se puede pedir más.